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- Escrito por Comunicado de Prensa
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El chantaje
Pedir no empobrece dicho el dicho. Y así ha sido a lo largo de la historia de Chiapas. Grupos por aquí, grupos por allá salen y toman calles sólo para pedir, nunca para proponer. Salen a violentar la paz en una franca equivocación de lo que es el Estado de Derecho y la libertad de expresión. -
Hay ambigüedades notoriamente marcadas en el entendimiento de aquellos derechos. La mayoría que protesta sabe que atenta contra las libertades de otros al invocar ellos la insurgencia. Pero eso no es nuevo: forma parte de la idiosincrasia de algunos segmentos de la sociedad chiapaneca. Porque hay excepciones. –
Las protestas alcanzan tonos cada vez más impulsivos y eso es lo que preocupa porque entonces otra buena parte, una parte muy extensa se queda en estado de indefensión, como pasa recurrentemente con el magisterio y la absurda lucha que sostiene contra el gobierno por la abolición de la Reforma Educativa. –
Este lunes 10, un grupo de indígenas conformado por 155 familias de los municipios de Ocosingo, Chenalhó, Zinacantán y San Cristóbal de Las Casas tomaron las calles de Tuxtla en una marcha que se inició en el lado oriente y terminó en un plantón en la plancha del zócalo de la capital. Ahí permanecerán, dicen, por tiempo indefinido. –
Le Constitución les da el derecho de manifestarse. Además, lo hicieron de forma pacífica y eso, conociendo los antecedentes de estas organizaciones, ya es un punto a favor. Pero llaman la atención sus exigencias no sólo por insensatas, sino por extemporáneas pues culpan a este gobierno de hechos que ocurrieron en 2009, cuando gobernaban Juan Sabines Guerrero y sus cuates. –
Los indígenas están adheridos al Frente Campesino y Popular de Chiapas. – Según el vocero Romeo Farrera Vicente, los militantes de esta organización han sufrido acoso político y policíaco. Habla de violación tumultuaria de mujeres y de desplazamientos, pero lo curioso -insistimos, es que tales hechos presuntamente ocurrieron en aquel año y en otro gobierno. –
Ya en el viaje exigen también la libertad de lo que ellos llaman presos políticos, porque ese es el término moderno que usan organizaciones subversivas cuando se camuflan de víctimas y abogan por forajidos. En las cárceles no hay presos políticos, simple y llanamente hay delincuentes. –
El chantaje se ha convertido en una exquisita industria política y económica desde épocas añejas, pero alcanzó auge a raíz de lo de Ayotzinapa porque el gobierno federal quedó atrapado en la inercia, la confusión, la modorra y la torpeza. No supo responder en tiempo y forma, con energía, y el país se le escapó de las manos. – Estas con las consecuencias. –
Esta parece una historia de nunca acabar. Los grupos violentos que por cualquier pretexto aturden la tranquilidad de los ciudadanos buscan en todo momento obtener ganancias a río revuelto. Y ante eso el gobierno no puede ceder. –
Esos grupos no se van a cansar y, una y otra vez, seguirán asaltando las calles y en algunas ocasiones cometiendo desmanes porque comulgan con la violencia. –
Pero nosotros tampoco vamos a descansar levantando la voz para exigir respeto a la vida y el bienestar de los ciudadanos y de las familias que trabajan y producen. Porque, valga el término trillado, una cosa es libertad y otra libertinaje. –











