De los editores...
- Escrito por Comunicado de Prensa
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A usted, lector, le consta esto:
En Estocolmo, Suecia, en 1989 se celebró la Conferencia sobre Prevención de Lesiones y Accidentes organizada por la Red de Promoción de Comunidades Seguras. Una de sus conclusiones fue que todos los seres humanos tienen un derecho igualitario a la salud y la seguridad, misma que fue retomada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su estrategia de salud para todos.
El aforismo coloquial nos enseña que más vale prevenir que lamentar porque ¿de qué nos sirve tapar el pozo después de que el niño se ha ahogado?
Recogidas del pasado inmediato, en Chiapas tenemos infaustas experiencias cuando el tema de la seguridad fue arrastrado a una vorágine de indolencia y valemadrismo pues antes de resolver los conflictos ciudadanos imperó la política del dejar pasar, dejar hacer.
Tristemente Chiapas vivió episodios terribles en tanto el gobierno incumplió y torció su deber encargado en la Constitución. En la indefensión, a merced de la delincuencia y de los propios entes responsables de su cuidado, los ciudadanos fueron orillados a la psicosis de miedo y Chiapas traspasó las fronteras de la gobernabilidad para caer hundido en la anarquía.
La improvisación es uno de los grandes males que contaminó el oficio de gobierno de Absalón Castellanos Domínguez hasta el sexenio 2006-2012. A ella se sumaron otros ingredientes letales como la complicidad, el abuso de poder y los experimentos en materia de seguridad.
No sólo no hubo programas apropiados, sino además emergieron súper policías al estilo Rambo o Robocop que, más allá de proteger la integridad física y el patrimonio de la población, dieron rienda suelta a los atropellos e institucionalizaron la impunidad.
No hay soluciones mágicas desde luego. Mañana Tuxtla no amanecerá sin delitos porque eso no ocurre ni en Luxemburgo que es la ciudad más segura del mundo, pero tampoco estamos en estado de emergencia o en analogía a lo que penosamente viven otros estados de la República, sobre todo del norte del país.
Si algo debemos reconocer de este gobierno es que ha invertido esfuerzos sin precedentes y recursos extraordinarios en el tema de la seguridad. Y eso a usted, lector, le consta que Tuxtla es una ciudad tranquila en la que podemos caminar, disfrutarla, abrazarla y amarla.
Quizá hay a quienes no les agradan ciertas políticas en esta administración que, por necesarias, deben tomarse y echan mano de todo a su alcance para lanzar epítetos letales desde el Facebook.
En el tema de la seguridad hay estrategias bien orientadas. Un fiscal conocedor y sencillo, un abogado bien preparado y experimentado que sabe lo que hace. Y, en fin, una coordinación perfecta entre todos los niveles de gobierno y el Ejército Mexicano.
La seguridad no la proporciona el Espíritu Santo.











