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Uso de razón Destacado

El espectro de López Obrador gravitó durante la hora y quince minutos que duró el mensaje de Enrique Peña Nieto en el patio central de Palacio el sábado a mediodía. La disyuntiva es seguir el rumbo para ser un país desarrollado en dos décadas, o volver a un modelo ya fracasado: el populismo. 

¿Un peligro para México? En efecto, así es. Eso fue lo fuerte del mensaje presidencial: la “encrucijada decisiva” en que se encuentra el país, de cara a las elecciones presidenciales de julio. Lo puso en blanco y negro: hacer de México una de las potencias mundiales del Siglo XXI, o cedemos ante un modelo del Siglo pasado.

Dentro de un año habrá Presidente electo, así es que este fue el último Informe de Peña Nieto en plenitud de su poder. Pronto estaremos en el recuento de lo malo para que el próximo mandatario comience a construir a partir de los anhelos insatisfechos. Era ahora o nunca para resaltar lo bueno de su administración y lo hizo el sábado en Palacio Nacional.

No es poca cosa lo alcanzado en cinco años, a pesar de las omisiones. Dijo que el empleo y el consumo están en máximos históricos. Las exportaciones rompen récords. Tenemos una pobreza que va a la baja, y a este ritmo la pobreza extrema desaparecerá del país en menos de diez años.

En dos décadas tendremos a buena parte de la población con dominio del idioma inglés. Por primera vez en muchos años, en 2017 habrá superávit en las finanzas públicas. A pesar de la inseguridad, México pasó del 15 al octavo lugar de las naciones más visitadas del mundo.

En agricultura ya exportamos más de lo que importamos. Con todo y la caída del petróleo, más los nubarrones que presagiaban tormenta por la hostilidad del nuevo Presidente de Estados Unidos, la economía no ha dejado de crecer.

La relación con Estados Unidos, lejos de ponernos en actitud de subordinación, se desenvuelve con respeto hacia nuestra soberanía. En materia educativa: se recuperó la rectoría del Estado, que estaba en manos de grupos políticos.

Más de un millón de maestros han sido evaluados y ahora ascienden por méritos académicos y no por decisiones del sindicato. Había 40 mil plazas de maestros que las ocupaban aviadores o comisionados sindicales, que significaban cinco mil millones de pesos al año, dinero que se va a destinar a profesores que estén en las aulas.

A pesar de las inevitables comparaciones con sexenios anteriores, Peña no se erigió como el salvador de la patria: “se construye sobre logros anteriores”, dijo. México está hoy mejor que hace cinco años, sostuvo el Presidente, y existen las bases para que en cinco años estemos mejor que hoy. En dos décadas seremos un país desarrollado.

Sin embargo, Peña Nieto soslayó los debes de su gobierno. De no existir graves rezagos y errores no estaríamos como estamos: a punto de la regresión populista que echaría por tierra todo lo alcanzado hasta ahora.

La inseguridad y la violencia fue reconocida en el Informe y será una gran tarea de todas las fuerzas políticas en la siguiente administración. No mencionó la debilidad del estado de derecho que limita las inversiones y nos hace un país injusto, que no podemos disfrutar como deberíamos.

Muy pocas referencias a la corrupción en el gobierno, pues todo parece ocurrir en los estados y no es así. La desigualdad social es de las peores de Occidente.

 

Hay tarea para los siguientes seis años, pero debe hacerse sin destruir lo logrado hasta ahora. Corregir lo malo sin cambiar de rumbo. Y el cambio de rumbo lo representa, y lo promete, López Obrador. Eso es lo que estará en juego en las elecciones del próximo año.

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