Escuela Primaria Josefa Ortiz de Domínguez
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- Escrito por Redacción
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En el marco del 80 aniversario de la Escuela Primaria Josefa Ortiz de Domínguez, una de las instituciones educativas con mayor tradición en San Cristóbal de Las Casas, destaca la historia de vida y compromiso de Dora María Barrios Aguilar, cariñosamente conocida por todos como doña Dorita.
Desde 1991, Dorita ha sido la secretaria de la escuela, convirtiéndose en la trabajadora con mayor antigüedad en la institución. Con casi 36 años de servicio, asegura sentirse orgullosa y satisfecha de haber entregado gran parte de su vida a la “Josefa”, como es conocida popularmente.
“Me siento muy contenta y satisfecha de haber entregado parte de mi vida en esta escuela que me ha dado muchas satisfacciones”, expresó.
Testigo del crecimiento
Cuando llegó, recuerda que la escuela estaba rodeada de lotes baldíos y calles empedradas llenas de lodo. Apenas un letrero en Prolongación Insurgentes señalaba el camino. Con el paso del tiempo, vio crecer la colonia, la matrícula escolar y la infraestructura hasta convertirse en el edificio completo y funcional que es hoy.
Ha trabajado bajo la dirección de:
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Marín Octavio Flores Paniagua (durante 10 años)
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Rodolfo Eusebio García Decelis (11 años)
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Otros directores que posteriormente encabezaron la institución
De todo el personal que laboraba cuando ella ingresó, hoy es la única que permanece.
Evolución y vocación
Dorita inició su labor cuando todo era mecánico: máquina de escribir, teléfono convencional, luego el fax, la máquina eléctrica y finalmente la computadora. Se actualizó con el paso del tiempo, demostrando constancia y compromiso con su trabajo.
Además de sus labores administrativas, se dedicó a rescatar y organizar archivos históricos de maestros, conservando parte de la memoria institucional.
Su vínculo con la escuela también es familiar: sus hijos estudiaron ahí y su padre, Carlos Barrios Guillén, fue maestro, motivo de gran orgullo para ella.
Pensando en el retiro
Con el aniversario número 80 de la escuela, Dorita confiesa que comienza a pensar en su retiro:
“Agradezco a Dios que me da permiso de llegar hasta este momento. Espero continuar un poquito más y retirarme”.
Para ella, este aniversario representa algo “maravilloso”: casi cuatro décadas siendo testigo del crecimiento de una escuela que forma parte de su vida, de su historia y de la memoria educativa de San Cristóbal.
Su historia es reflejo de vocación, permanencia y amor por el servicio educativo.











