Lamentable, el desvío de recursos: Arizmendi
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· El obispo de la Diócesis de San Cristóbal señaló que se deberían respetar los presupuestos y privilegiar la austeridad, no solo en promesas
El Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel, lamentó que legisladores se asignen bonos altos cuando se habla de austeridad, o cuando no se están usando para cosas importantes en beneficio de todos y solo se desvían los recursos.
“Lo grave es que se los apropien para beneficio personal o familiar, como cuando los legisladores se asignan así mismos bonos considerables; es preocupante si se está hablando de austeridad, de transparencia y de una forma casi que nadie se entere se asignan cosas”, refirió.
En conferencia de prensa, después de la misa de mediodía, el prelado señaló que la corrupción se ha convertido en un cáncer que contamina y destruye por todas partes, no sólo en el gobierno, ya que empieza en las familias y se difunde en todos los ambientes.
“En la misma Iglesia hay casos lamentables, como cuando algunos catequistas reciben dádivas para exentar a alguien de las pláticas presacramentales, o cuando algunos miembros de juntas o mayordomías de las fiestas patronales se quedan con ingresos que no les corresponden”, aclaró.
Arizmendi Esquivel señaló de reprobable la corrupción en los ambientes políticos, porque se dispone de recursos públicos, que son propiedad de la comunidad, y se destinan para fines no justificables aunque a veces se administran para obras diferentes los ingresos recaudados en los impuestos, porque hay urgencias que se deben atender.
Recordó que para resolver el problema del magisterio, autoridades tomaron dinero de otros rubros, de otros ingresos que corresponderían, “por ejemplo que hay hospitales terminados en su infraestructura y no están funcionando, no hay ni médicos, ni medicinas, a veces se toma dinero de una parte para resolver otra, no es tanta corrupción, pero se debería reponer”.
En este sentido Arizmendi Esquivel clamó que los recursos asistencialistas como “60, 70 y más”, después se utilizan en beneficio personal, quitándoles a otros sus derechos.
“Todos hemos de luchar para no dejarnos contaminar por esta lacra, porque la tentación del dinero y del poder es muy atractiva. Cada quien hemos de ser muy firmes en nuestra honestidad social y familiar, muy convencidos de nuestra propia moralidad, para no dejarnos seducir por el dinero fácil”, concluyó.
“La corrupción se ha convertido en un cáncer que contamina y destruye por todas partes, no sólo en el gobierno, ya que empieza en las familias y se difunde en todos los ambientes”.










