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- Escrito por Comunicado de Prensa
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NO HAY RECETAS MÁGICAS…
Chiapas ya es el estado más seguro del país. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del INEGI, es la entidad con menor número de delitos por cada 100 mil habitantes.
El marco de seguridad para las familias chiapanecas en estos casi 4 años de gobierno ha sido propicio para que la economía chiapaneca haya crecido en un 5.2 por ciento, documenta el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del INEGI. Esto se debió al Plan Estatal de Infraestructura que se ha reflejado principalmente en el ramo de la construcción.
Chiapas se mantiene entre los cinco estados más atractivos para la inversión y el primero en el sureste mexicano, de acuerdo a estimaciones del Banco Mundial. Destaca la promoción turística de Chiapas dentro y fuera de México, lo que permitió un crecimiento del 11 por ciento en esa industria que atrajo 3 millones 700 mil visitantes generando una derrama económica de más de 14 mil millones de pesos.
No hay desde luego recetas mágicas. Los logros no son frutos de sortilegios o de actos de nigromancia, tampoco caídos de la divina providencia. Es el resultado de la aplicación correcta de los recursos y de la política de concordia que ha hecho de Velasco Coello un gobernante de la paz. Es el resultado de gobernar con la gente.
El joven mandatario encontró un Chiapas en ruinas. Desastre en todos los órdenes, pero principalmente en la economía porque las arcas fueron saqueadas por un tropel de ladrones que se llevaron todo, incluso los rollos de papel sanitario, los lápices y hasta los clips. La herencia de pobreza es otra pesada losa. En los seis años del sabinato, 230 mil pobres más se acumularon a las estadísticas.
Más allá de cruzarse de brazos, sucumbir en los lamentos, iniciar una cacería de brujas o dejar las cosas a la voluntad del Todopoderoso, Velasco Coello nos demostró que no hay divorcio entre juventud y experiencia.
Así, con la destreza de un cirujano emprendió medidas urgentes y certeras para mantener la gobernabilidad del estado, siendo una de ellas la reducción de salarios hasta en un 50 por ciento de los funcionarios de primer nivel empezando por el suyo. La estrategia permitió un ahorro de al menos mil millones de pesos que se han destinado en obras y servicios a las comunidades, allá en donde en el pasado permanecieron en el olvido o bien para ilustrar discursos domingueros.
La seguridad es el eje transversal de todas las políticas públicas de desarrollo en Chiapas. Ciertamente el inicio fue inextricable por las razones que ya conocemos. Velasco no ha dado golpes de timón porque no los necesita. Se dan golpes de timón si un gobierno muestra fragilidad o ausencia de rumbo y no es el caso en Chiapas.
Apenas el año pasado la empresa demoscópica Covarrubias y Asociados, con más de diez años de trabajar en el asunto y de un prestigio internacional sólido, calificó a Manuel Velasco entre los cuatro mejores gobernadores del país por arriba de Miguel Mancera, del Distrito Federal y de los de Guanajuato, Chihuahua, Colima y Puebla. Las fortalezas subrayadas en la administración de Velasco Coello son limpieza en las finanzas, apoyo a la salud, educación, deporte, seguridad y obra social.
No habitamos un estado bañado en miel, o en miel sobre hojuelas como se dice, pero coincidimos en que tampoco estamos atrapados en un callejón de las desgracias.