DE LOS EDITORES...
- Escrito por Comunicado de Prensa
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YA NO LO PODEMOS PERMITIR
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha entrampado a una parte de México en un callejón casi sin salida. Y lamentablemente ahí está Chiapas en donde maestros afiliados a esta organización han realizado paros sistemáticos que afectan terriblemente a miles de niños y jóvenes en edad escolar. El último de ellos, el más reciente, duró 124 días.
Si bien nos produce tristeza pero sobre todo rabia ver la crueldad del yihadismo islámico, con angustia debemos admitir que el sectarismo y la sinrazón empiezan a contaminar a nuestra propia casa con actos que nunca nos imaginamos iban a ocurrir.
Aparte del grave daño que la CNTE ha hecho con la educación desde 1979, hay otro perjuicio doblemente preocupante: la ponzoña que ha esparcido sobre nuestras familias, sobre nuestros amigos y sobre nuestros vecinos.
Hoy la CNTE nos ha dividido y estamos enfrentados hermanos contra hermanos mientras los líderes sindicales viven en la opacidad, rodeados de lujos y sus hijos estudiando en las mejores escuelas privadas de México.
Le dejamos un ejemplo: Lo ocurrido la mañana del domingo 19 de junio de 2016 en la comunidad de Nochixtlán Oaxaca, no es por supuesto un evento aislado. No sólo nos exhibe los niveles de violencia que estimula la CNTE en sus seguidores que, ésta como una organización terrorista perfectamente estructurada, está dispuesta a un baño de sangre en aras de alcanzar sus propósitos.
También es una muestra dolorosa del odio que ha permeado la CNTE hasta lograr sangrientas luchas fratricidas en las que todos perdemos: pierde México y ganan los líderes malditos que sólo dan la cara para negociar prebendas en la secretaría de gobernación.
En Nochixtán vimos no a maestros, sino a terroristas cuidosamente adiestrados enfrentar a la policía que, desarmada, iba en cumplimento de su deber de garantizar la paz y la gobernabilidad en esa zona.
Finalmente tanto policía como maestros, tanto un bando como el otro, son mexicanos así que la lucha es entre hermanos.
Días después de Nochixtlán, en el poblado La Luz Tenexcalco, San Miguel Ahuehuetitlán, municipio de Huajuapan de León, Oaxaca, un padre de familia fue asesinado a tiros por otro. Era una asamblea para determinar el inicio de clases.
Un paterfamilias que simpatiza con la CNTE no estaba de acuerdo en la reanudación de clases y de pronto sacó una pistola con la que disparó sobre los que sí querían clases: mató a uno e hirió gravemente a otro.
Estamos inmersos en un escenario verdaderamente trágico. La CNTE no afloja su postura y la radicaliza, mientras que el gobierno federal sigue atrapado en una flojedad valemadrista que agrava ese panorama y pone en riesgo la gobernabilidad no sólo del sureste: está en riesgo la gobernabilidad del país.
Urge recuperar el Estado de Derecho. La aplicación de la ley a través de la fuerza pública es el único camino: no hay otro.
Mientras el Estado no cumpla con ese alto deber que es garantizar el derecho a la educación de los niños y los derechos de terceros, la CNTE y sus aliados seguirán haciendo de las suyas en este país.
Y eso ya no lo podemos permitir.