Cooperativa de café subsiste en mercado acaparado por grandes empresas

San Cristóbal de Las Casas, Chis.- La crisis económica que atravesó México hace 20 años, fue la principal razón por la que un grupo de familias del Norte de Chiapas se organizó en una cooperativa para comercializar productos chiapanecos orgánicos, naturales, de diferentes comunidades, consolidándose actualmente como una de las principales comercializadoras de café y derivados en la región Altos.

Integrada principalmente por mujeres, la cooperativa “Café, sorbo y aroma” se conformó originalmente hace dos décadas cuando trabajaban como empleados y empleadas de cooperativas de café, “ahí aprendimos a seleccionar los granos de café, a conocer el proceso productivo, una vez que quedamos desempleados ya no pudimos tener acuerdos con los anteriores patrones y nos salimos en grupo, pero desde ahí aprendimos a procesar el café y abrimos nuestro grupo”, cuenta en entrevista Iladelfo Álvarez Gómez, más conocido como Manuel, originario de Huitiupán.

“Somos un grupo integrado principalmente por familias de varias regiones, 15 integrantes en total, unos son de Huitiupán, Tila, Ocosingo, así como de San Cristóbal”, informó uno de los representantes de la cooperativa, quien recordó que se organizaron porque “no es fácil sobrevivir en estos tiempos para conseguir un empleo, como una necesidad para salir adelante”.

En su experiencia, reconoció que es importante conjuntar esfuerzos y no esperar ayuda; en su caso, contó que “la mayoría de las familias tratan de sobresalir como sea, unos más organizados o de la forma que sea, para enfrentar la situación económica; no podemos esperanzarnos de que el gobierno va a solucionar nuestros problemas económicos”.

 Familias auto empleadas

Explicó que iniciaron hace 20 años “cuando el café empezaba su auge como producto exportable del que se puede vivir y comercializar a gran escala. Es un producto importante que nos va aportando dividendos. Hace 15 años trabajamos con las cooperativas que producían café orgánico, porque en el mercado tenía un precio mayor al común y empezó una ola, una necesidad de la gente de conseguir café orgánico”.

Sin embargo, muchos grupos han pasado por complicaciones como las plagas que acaban con las plantaciones de café, situación que no los ha detenido ya que se trata de un producto importante por lo que han buscado alternativas para seguir comercializándolo. “Hemos variado nuestro proceso productivo, ahora el café nos aporta el 50% de nuestro ingresos y le hemos buscado, estamos procesando varios productos derivados del café, como licor de café, granitos de café cubiertos de chocolate, trabajamos también el cacao para hacer un buen chocolate y derivados como el licor de cacao, entre otros”.

La manera de trabajar con este importante grano es a través de su compra a productores de las zonas Norte y Altos de Chiapas, principalmente de los municipios como Tila, Tumbalá, Yajalón, Sitalá, y parte de Huitiupán, así como Chenalhó, Pantelhó, Cancuc, Tenejapa. “El café lo conseguimos en pergamino, luego lo trillamos, lo tostamos y hacemos las mezclas para la comercialización.

“La variedad arábiga es la que trabajamos, es la mejor, aunque ahora quiere desaparecer por las plagas y están metiendo otros cultivos, eso ha disminuido en un 50% su producción, ha sido una baja terrible, pero es la mejor variedad”, destacó.

 En busca del consumo consciente

Respecto a su comercialización, detalló que está dirigido al mercado estatal y nacional, “tratamos de conquistar el mercado interno, porque al exterior lo venden directamente las cooperativas que ya tienen sus mecanismos y la normatividad y acá competimos en el mercado interno”.

Reconoció que para competir en un mercado tan peleado y acaparado por las grandes empresas “se necesita inversión, mucha publicidad, para convencer al público de consumir productos orgánicos y locales, naturales, porque la competencia es con los grandes mercados que hacen el Nescafé, el Dolca, ya que ellos se anuncian en la televisión y nosotros de boca en boca”.

Al respecto, agregó que se está ampliando el mercado de productos regionales y orgánicos, ya que “hay gente que se preocupa por su salud y eso no se veía hace 15 años”. Por su lado, lo que ofrecen es un producto directamente del consumidor, de calidad orgánica y por tanto, de gran calidad. Con satisfacción ven que ahora hay gente consciente que no regatea, acá hacemos una buena combinación de granos y hay que estar consciente de eso”.

No obstante reconoce que “hace mucha falta llegar a más gente, convencerlos de que consuman productos chiapanecos y naturales y tiene que ver con qué tanta capacidad tenemos para difundir, invertir en publicidad, hablar con las instituciones que se dedican a difundir porque no podemos acceder a las grande cadenas. Ahí es difícil, principalmente por los trámites, burocracia, código de barras y si un pequeño productor no tiene el código ni registrada la marca, no puede comercializar su producto”.

Agradeció el apoyo que reciben actualmente de K’anal Na, Casa Naranja, asesora comercial ubicada en María Adelina Flores No. 5, desde donde se impulsa a los pequeños productores que han sido marginados por el gobierno.

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